Uno de los grandes retos que siempre hemos tenidos las mujeres es la presencia en el espacio público, pero no cualquier presencia, sino una que nos permita empoderarnos en lo individual y colectivo, una presencia que tenga fuerza política a la hora de hacer visibles nuestras vindicaciones. En pleno siglo XXI la presencia en el espacio público pasa por la Red. Tenemos que fomentar el activismo de las mujeres canarias y de nuestras asociaciones de mujeres en las redes sociales y en Internet, y para ello no basta con tener un perfil en Facebook o en Twitter, sino que debemos elaborar estrategias que nos permitan posicionar nuestras vindicaciones y nuestro discurso en la Red, especialmente en unos momentos en los que se están cuestionando muchos de los derechos que creíamos conquistados. Internet se convierte en un espacio fundamental para empoderar y visibilizar a las mujeres, un espacio para el activismo feminista y para la participación social y política de las mujeres . No podemos desaprovechar las oportunidades que ofrece Internet para impulsar la igualdad y generar conciencia crítica sobre las discriminaciones que todavía nos afectan.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Empoderándonos con las TIC
jueves, 8 de noviembre de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
La reforma de la Ley del aborto*
El primer argumento utilizado por el ministro Gallardón para defender la reforma de la Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo fue una exaltación de la maternidad propia de los tiempos de la Sección Femenina. Famosa es ya la frase de que “la maternidad hace a la mujer auténticamente mujer”. La mayoría de las mujeres, conscientes de que todas somos auténticas y no las que diga el ministro, rechazamos con contundencia ese argumento. No necesitamos protección sino igualdad de oportunidades en lo social, lo familiar, lo político y lo económico. Una igualdad que las políticas del PP no solo no garantizan sino que están, conscientemente, contribuyendo a la mayor generación de desigualdad -y no solo entre mujeres y hombres- que se ha vivido en este país desde la llegada de la democracia.
No satisfecho con ese planteamiento y seguramente viendo que el impacto social del mismo no era suficiente para dar cumplimiento a los sectores ultraconservadores a los que parece que ha vendido su alma el antaño "moderado" Gallardón", decide dar una nueva vuelta de tuerca para situarnos en un falso debate. Ya no se trata de defender a las "auténticas mujeres", bien amadas y benditas mujeres-madres, benditas entre todas las mujeres, sometidas a violencia estructural. No, ahora el argumento para reformar la Ley se centra en el supuesto que permite la interrupción voluntaria del embarazo cuando existe malformación del feto. En resumen, demagogia y doble moral. La Federación de Planificación Familiar Estatal recuerda “que tan sólo el 3% de las interrupciones voluntarias que se llevaron a cabo en 2010 fueron por esta causa y que, por tanto, sería centrar el debate en una cuestión menor y no en lo que realmente conlleva volver a una Ley de supuestos”[1].
En la Unión Europea, solo Irlanda y Malta, no contemplan el supuesto de malformación fetal para la interrupción voluntaria del embarazo. Con la actual legislación aprobada por el anterior Gobierno socialista, se puede interrumpir voluntariamente el embarazo durante las primeras catorce semanas de gestación y, hasta las veintidós semanas “Cuando se detecten anomalías fetales incompatibles con la vida y así conste en un dictamen emitido con anterioridad por un médico o médica especialista, distinto del que practique la intervención, o cuando se detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico y así lo confirme un comité clínico” (art. 15 c. Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo). Por más que leo y releo este artículo de la Ley, no me resulta compatible con la declaración del ministro afirmando que “los discapacitados nacidos y por nacer no pueden ser discriminados”. Insisto, demagogia, hipocresía, doble moral y falso debate en el que nos quiere situar Gallardón. Si tanto le preocupan las personas con discapacidad, por qué han desmantelado la Ley de la Dependencia, una Ley que beneficiaba a aquellas personas con discapacidad en situación de dependencia.
Con los globos sonda que va lanzando Gallardón, todo parece apuntar que nos vamos a enfrentar a una de las legislaciones más restrictivas de Europa en esta materia. Doble moral y desigualdad, porque volveremos a aquellos oscuros tiempos en los que si una mujer tenía recursos económicos iba a Londres a abortar y quien no tenía recursos, se veía abocada a abortos clandestinos poniendo así en peligro su vida. La Organización Mundial de la Salud lleva tiempo alertando de que cada año fallecen miles de mujeres a causa de complicaciones de abortos inseguros y muchas más sufren infecciones, infertilidad y lesiones debilitantes. Según un informe de la OMS, en 2008, 47.000 mujeres murieron en el mundo como consecuencia de abortos inseguros. La mayoría de estas muertes se producen en países del tercer mundo. En los países en los que existen leyes restrictivas frente a la interrupción voluntaria del embarazo no disminuye el número de abortos sino que se incrementan las muertes de mujeres por prácticas poco seguras. ¿Esta es la España que quiere el PP?.
Sin libertad no hay igualdad y uno de los presupuestos de esa libertad es la libertad sexual. Una libertad sexual que pasa por ser dueñas de nuestro cuerpo, es decir, libres para decidir. Si se nos niega la libertad para decidir se nos niega la libertad individual y quedamos también sometidas en lo colectivo.
En una sociedad democrática y laica, la Ley no puede estar al servicio de ninguna moral religiosa. Si el Sr. Gallardón quiere pagar favores políticos o convertirse en el adalid de la Caverna, que no lo haga a costa de nuestra libertad y nuestros derechos. Nuestro cuerpo es nuestro y nuestra es la decisión.
(*) Publicado en La Provincia, 30 de julio de 2012. http://www.laprovincia.es/opinion/2012/07/30/reforma-ley-aborto/473403.html
[1] Se puede consultar en: http://www.nosotrasdecidimos.org/ http://nosotrasdecidimos.org/injustificado-retroceso-que-conllevara-muchas-situaciones-dolorosas/
domingo, 29 de abril de 2012
Estereotipos sexistas en la publicidad
En los últimos días han llegado al Instituto Canario de
Igualdad algunas denuncias de publicidad sexista por el uso del cuerpo de la
mujer como reclamo publicitario.
A pesar de vivir en una sociedad formalmente igualitaria, el
cuerpo de la mujer sigue siendo usado como reclamo en la publicidad. Me parece
especialmente preocupante que en anuncios dirigidos a público joven, el cuerpo
de la mujer aparezca como reclamo sexual, de tal forma que la imagen sexualizada
de la mujer confunde sobre cuál es el auténtico producto del anuncio, quedando
reducida ella misma a objeto de consumo.
Las mujeres en la publicidad ocupamos principalmente dos
espacios, el privado y doméstico, obsesionadas eternamente por el blanco de
nuestra colada y el brillo de la grifería o bien, como reclamo sexual en
anuncios de diversa índole, especialmente en aquellos productos que son de
consumo masculino. De esta forma, a través de la publicidad los estereotipos y
roles sexistas se siguen reproduciendo y determinado un estatus diferente y
desigual para mujeres y hombres. Las mujeres quedamos reducidas a eficientes y
atentas madres y amas de casa, o bien la mujer complaciente, sexual y
seductora, como si fueran las
únicas funciones sociales reservadas a las mujeres. Si les parece que exagero pongan
en un buscador de Internet el término “publicidad sexista” y vean las imágenes que aparecen.
La publicidad, como producto de nuestra sociedad, es un
reflejo de los valores que imperan: si la publicidad es sexista es porque
nuestra sociedad es sexista y de esta forma se sigue reproduciendo y
retroalimentando la desigualdad de género. La publicidad forma parte del
proceso de socialización, a través de las imágenes vamos interiorizando un
modelo de lo que significa lo masculino y lo femenino. Mientras los hombres
aparecen representados en múltiples facetas sociales, haciendo hincapié en la idea del éxito, el poder o la fuerza, las mujeres quedamos
reducidas a los roles que ya hemos comentado. Las niñas, las jóvenes y todas
las mujeres, quedamos huérfanas de referentes hacia los que mirar y poder
identificarnos y que sean un reflejo de lo que las mujeres somos y aportamos a
la sociedad en los distintos ámbitos de la misma.
Simone de Beauvoir en 1949 en su obra el Segundo sexo, ya denunciaba la
utilización del aspecto físico de la mujer como “objeto erótico ideal”, un
cuerpo expuesto a la mirada y además, un cuerpo dócil y sexuado que puede ser
usado y sometido. La utilización del cuerpo femenino es una manifestación de
las relaciones desiguales de poder entre mujeres y hombres.
Tenemos que generar conciencia crítica sobre los
microrrelatos sexistas que se encuentran inmersos en muchos productos de
nuestra sociedad, en este caso, en la publicidad, y rechazar aquellos usos
sexistas y reduccionistas de las mujeres. Como consumidores y consumidoras
podemos actuar, mostrando el rechazo hacia aquellos usos que no favorecen una
imagen igualitaria de las mujeres. Avanzar en igualdad requiere también de la
suma de los compromisos individuales, nuestra actitud a nivel individual
importa para transformar la sociedad en clave de igualdad.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 12 de la Ley
Orgánica 1/2004, el Instituto Canario de Igualdad y las asociaciones que tengan
como objetivo único la defensa de los intereses de las mujeres estarán
legitimados para ejercitar la acción de cesación de publicidad ilícita por
utilizar de forma vejatoria la imagen de la mujer, en los términos establecidos
en la legislación vigente.
Entendemos como publicidad sexista o discriminatoria por razón
de género, todo tipo de actividad, producto o soporte comunicativo con fines
comerciales o de proyección pública que utiliza el cuerpo y la imagen de la
mujer como objeto de consumo; que transmite y consolida roles y estereotipos
tradicionales y discriminatorios de género; que atenta contra los derechos y
valores de la dignidad de las mujeres, el honor, la personalidad integral y su
reconocimiento como ciudadana de pleno derecho; que utiliza con fines
comerciales, infravalora o ridiculiza actividades tradicionalmente realizadas
por las mujeres, así como procesos biológicos, características físicas o edades
de las mujeres; que potencia la invisibilidad o la infrarrepresentación de las
mujeres en la sociedad, la cultura, la política o el trabajo y que destaca y
utiliza como reclamo publicitario y motivo principal de valoración de las
mujeres la belleza, la juventud o determinadas características de personalidad
tradicionalmente atribuidas al rol femenino.
Les dejo el enlace a Intervención en publicidad y comunicación sexista del
Instituto Canario de Igualdad.
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publicidad sexista,
sexismo
lunes, 16 de abril de 2012
La mujer gitana, motor de cambio social
“Y por bandera mis sentimientos,
romperé barreras y pentagramas,
seré la dueña de mis
destino,
gritaré libre, libre, libre".
Himno de la Mujer Gitana
El 10 de
abril tuve la oportunidad de participar en la conmemoración del Día Internacional del Pueblo
Gitano, un día que aprovechamos para hacer un reconocimiento al papel que
juegan las mujeres gitanas en sus comunidades. El acto contó con la presencia
Diego Fernández Giménez, Director del Instituto de la Cultura Gitana, Soraya Giménez
Clavería, técnica del Instituto de la Cultura Gitana, Estefanía Castro Chávez,
Directora General de Juventud del Gobierno de Canarias, Olga Barrera,
Presidenta de la Federación de Asociaciones Arena y Laurisilva y Josefa Santiago, presidenta de la Asociación
de Mujeres Gitanas Romí Kamela Nakera, una asociación que tiene un nombre que
simboliza muy bien la lucha de las mujeres gitanas: “las mujeres gitanas
queremos hablar”
Cuando
hablamos de igualdad de género, y hablamos de las mujeres, con mucha frecuencia
nos olvidamos de las mujeres gitanas. Transitamos el mismo espacio pero no
propiciamos lugares de encuentro que nos permitan darnos cuenta que, seamos
gitanas o no gitanas, hay cuestiones que nos afectan a todas por el mero hecho
de ser mujeres. Pero además, las mujeres gitanas se tienen que enfrentar a la
invisibilidad de la comunidad gitana en nuestra sociedad, y a estereotipos y
prejuicios que nada tienen que ver con la realidad. Las mujeres gitanas y su
lucha por el reconocimiento de sus derechos permanece invisible para gran parte
de la sociedad, pero lo cierto es que hace ya tiempo que han empezado a
recorrer el camino de la igualdad, enfrentándose a sus propias barreras y a la
doble discriminación que todavía hoy supone ser mujer y ser gitana.
Vivimos en
sociedades en las que el patriarcado hunde profundamente sus raíces, un
patriarcado que ha definido lo que somos y lo que pueden llegar a ser las
mujeres, imponiéndonos muchas limitaciones para nuestra plena participación en
la sociedad en clave de igualdad.
Es
importante tomar conciencia que negar a las mujeres su participación en
igualdad de derechos y con las mismas oportunidades que los hombres es,
simplemente, una injusticia. La identidad cultural no se garantiza controlando
a las mujeres, sino todo lo contario, permitiendo que las mujeres sean parte
activa, desde la libertad, en el desarrollo de sus comunidades, y para ello
deben tener su propia voz y participar en la toma de decisiones. La defensa de
la identidad cultural nunca puede ser la excusa para limitar los derechos de
las mujeres. El Pueblo Gitano representa muchos valores como el respeto a las
personas mayores o la solidaridad, pero una cosa es la cultura y otra bien
distinta las costumbres y, las costumbres, cuando no son justas, se deben
cambiar.
Rebelarse
contra las injusticias que impone la costumbre no es un ataque a la cultura o la identidad propia. No se
trata de elegir entre ser gitana o ser mujer, se puede trabajar y defender la
igualdad entre mujeres y hombres desde la propia identidad como mujer gitana.
Mejorar las condiciones de vida y las oportunidades de las mujeres gitanas
también contribuirá a mejorar la vida del Pueblo Gitano. Este es el reto que asumen las mujeres
gitanas.
Las asociaciones de mujeres gitanas han realizado y
siguen realizando un gran trabajo, visibilizando a las mujeres, contribuyendo a
sensibilizar sobre la importancia de la planificación familiar, retrasar la
edad de casamiento o la importancia de la educación. Mujeres que reivindican
también, igual que las no gitanas, la igualdad de
oportunidades, la independencia en lo económico y en lo afectivo, en lo
personal y en lo profesional. Han tenido que luchar mucho, enfrentándose muchas veces
a la incomprensión de su propio entorno, pero son valientes y luchadoras. Ellas
representan la lucha por la libertad y los derechos de las mujeres gitanas y han
decidido que su voz no va a ser silenciada. Ellas son las protagonistas del
cambio pero en esa lucha no van a estar solas, vamos a estar a su lado
combatiendo los estereotipos, los prejuicios y las actitudes discriminatorias.
Y por ese
motivo, como dice el Himno de la Mujer Gitana, para generar las condiciones que
nos permitan conseguir los mismos derechos y las mismas oportunidades tenemos
que avanzar “TODAS JUNTAS SIN MIEDO A LA LIBERTAD”.
Me he
permitido coger una frase del I Congreso de Mujeres Gitanas:
“Tenemos derecho a poder vivir la vida que soñamos y tenemos la responsabilidad
de abrir esta puerta de cambio, de transformación y de esperanza a nuestras niñas
y a todas las mujeres que no han podido estar aquí”.
Sastipen
thaj Mestepen (Salud y libertad)
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igualdad,
mujeres gitanas
martes, 3 de abril de 2012
Retrocesos en la lucha contra la violencia de género
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Las primeras declaraciones de la Ministra Mato ya nos
auguraban cuál iba a ser la línea del PP en la lucha contra la violencia de
género. Para empezar, dejaba de ser violencia de género para convertirse en
violencia familiar, y luego dicen que el lenguaje no es importante. Hay que
llamar a las cosas por su nombre, como dice Celia Amorós, “conceptualizar es
politizar” y no fue casual, ni un desliz inocente el cometido por la
responsable de igualdad del gobierno del PP. El término violencia de género
visibiliza y reconoce que se trata de una violencia basada en el dominio y la
desigualdad, una violencia que sufre la mujer a manos de un hombre, una
violencia que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo y más allá del
ámbito en el que se produce, que no es exclusivamente el de la familia. Negar
el término significa negar que dicha forma de violencia existe, negar las
causas que subyacen en la misma, es decir, la desigualdad de género y por
tanto, desvirtuar las políticas dirigidas a combatirla.
La siguiente perversión del lenguaje
la cometió el Ministro Gallardón, al hablar de violencia estructural de género
para intentar justificar la reforma de la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de
marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del
embarazo, una Ley que, como se
señala en el Preámbulo, reconoce el derecho a la maternidad
libremente decidida, que implica, entre otras cosas, que las mujeres puedan
tomar la decisión inicial sobre su embarazo y que esa decisión, consciente y
responsable, sea respetada. Violencia de género estructural contra la mujer por el mero hecho del
embarazo es el argumento empleado y para acabar con esa violencia que impide
que las mujeres realicen su maternidad libremente la solución planteada es volver
a tipificar como delito el aborto en el Código Penal. Así las mujeres no podrán
decidir libremente su maternidad y se verán abocadas a una maternidad impuesta.
¿Dónde queda la “maternidad libre”? ¿No sería más lógico intervenir en las condiciones
sociales que provocan esa penalización de la maternidad? ¿Por qué no se
aprovechó la reforma laboral para generar condiciones que no discriminen a la
mujer en el empleo por el hecho de la maternidad? En resumen, demagogia que lo busca
es confundir a la opinión pública y enmascarar una reforma que lo único que busca
es dar cumplimiento ideológico a algunos sectores ultraconservadores que han sido
el apoyo del PP en los últimos ocho años en su constante desprestigiar las políticas
del igualdad y a quienes las defienden.
En este contexto se enmarcan los recién presentados
Presupuestos Generales del Estado, unos presupuestos que en la partida para luchar contra la violencia de
género se recorta un 21,6%, un total de 6,4 millones menos para luchar contra
una violencia que atenta contra los derechos más fundamentales, el derecho a la
vida y a la integridad física y psíquica de las mujeres, una violencia que se
sustenta en patrones de desigualdad. ¿Acaso no es esto un ejemplo de violencia estructural?.
Ya ha quedado claro que la lucha contra la violencia de género no es una
prioridad para el gobierno de Rajoy.
El último asesinato machista casi pasó desapercibido. Algo está
cambiando y no para mejor.
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22:41
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PGE,
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violencia machista
domingo, 1 de abril de 2012
A vueltas con el mito patriarcal de la maternidad
Las recientes declaraciones del Ministro Gallardón parecen sacadas de un manual de la Sección Femenina, nos recuerdan un tiempo cuando casarse y ser madre era el único destino reservado a las mujeres. Nos retrotraen a un discurso que reduce el hecho de ser mujer a su función reproductora, la maternidad como esencia de lo femenino, la vuelta a la mujer-naturaleza.
Según Gallardón, “La libertad de la maternidad es lo que hace a la mujeres auténticamente mujeres”. Una cosa es la maternidad biológica y otra bien distinta la maternidad como construcción cultural. La exaltación de la maternidad en estos términos, apelando a sentimientos ilusorios que arrancan del mito del instinto maternal, reduciendo a la mujer al hecho de la maternidad, nos devuelve al espacio privado, a la permanencia en el hogar, para poder dar cumplimiento a ese mandato patriarcal sobre la maternidad y ser “auténticas mujeres”.
No es un discurso nuevo, desde la antigüedad se ha ido construyendo un discurso político y simbólico en torno a la maternidad. Para un mujer ateniense ser una fecunda madre de hijos, varones a ser posible, es la forma de realización más completa para la mujer, pero siendo la responsable de traer nuevos ciudadanos al mundo se le niega el derecho a la ciudadanía. Y los revolucionarios franceses que universalizaron el concepto de igualdad –eso sí, igualdad entre varones- también exaltaron la maternidad, la mujer-madre transmisora de las virtudes cívicas pero sin derechos de ciudadanía. La exaltación de la maternidad, de la idea de la mujer-madre, siempre ha tenido un correlato que implica la negación de la mujer como sujeto individual.
La maternidad, cuando no es libre, cuando se convierte en un destino impuesto, ya sea en el terreno legal o en el simbólico, nos limita y reduce nuestras expectativas personales, nuestra individualidad y nuestros derechos.
La reforma que propone el Ministro Gallardón es un claro retroceso en los derechos de las mujeres, en el terreno legal, al volver a tutelar y someter a supuestos tasados la decisión de interrumpir voluntariamente el embarazo y, en el terreno simbólico al volver a un discurso que criminaliza moralmente a las mujeres que toman responsablemente esa decisión, ya que no es una auténtica mujer la que decide no ser madre. La libertad está en decidir libre y responsablemente el momento de ser madre. No hay libertad si no hay derecho a decidir.
Las mujeres no necesitamos ser madres para construirnos como sujetos. Las mujeres seremos madres si así lo decidimos, porque es nuestro deseo, no porque sea nuestra función social ni porque el Sr. Gallardón decida quién es o deja de ser una “mujer auténtica”, una actualización de la vieja idea de que la mujer no está completa hasta que no es madre. Sin duda, el Sr. Gallardón se está convirtiendo en el nuevo mesías del patriarcado.
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Unknown
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18:58
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